Una disputa publicitaria pone de relieve los derechos de autor y la ética en el mundo del arte japonés.
TOKIO – El reconocido ilustrador y dibujante de manga Hisashi Eguchi se enfrenta a crecientes críticas tras supuestamente utilizar una fotografía sin permiso en una ilustración para una campaña publicitaria.
La polémica desató una ola de reacciones negativas en línea, y muchos acusaron al hombre de 69 años de calcar directamente la imagen, lo que llevó a varias empresas a suspender el uso de su obra.
El caso ha reavivado el debate sobre la originalidad, la autoría y la libertad artística en la era digital.
La polémica ilustración fue encargada por Lumine Ogikubo, un centro comercial de Tokio, para su festival cultural Chuo Line.
La mujer retratada en la imagen contactó con Lumine, alegando que la obra se basaba en su fotografía. Eguchi explicó posteriormente que obtuvo su consentimiento una vez terminada la ilustración, pero Lumine retiró el anuncio poco después de que el asunto se hiciera público.
Tras esta revelación, los usuarios de las redes sociales comenzaron a comparar los trabajos anteriores de Eguchi con fotografías encontradas en línea, sugiriendo que podría haber utilizado otras imágenes sin dar crédito ni permiso.
En respuesta, varias empresas, entre ellas la cadena de restaurantes Denny's Japón, y gobiernos locales anunciaron que suspenderían el uso de materiales que incluyeran sus ilustraciones hasta que se aclare el asunto.
Kazuhiro Funabashi, abogado especializado en derecho de autor, afirmó que en el caso Lumine, probablemente no se violaron los derechos de imagen de la mujer, ya que finalmente se obtuvo su consentimiento.
Sin embargo, advirtió que aún quedan dudas respecto a los derechos del fotógrafo.
“Es necesario un juicio cuidadoso y objetivo”, dijo. “La mera similitud visual no basta para probar la infracción. Si simplemente etiquetamos algo como plagio sin comprender el contexto, la discusión se vuelve improductiva para los creadores”.
Hirohito Miyamoto, profesor de historia del manga en la Universidad de Meiji y editor de un libro sobre la obra de Eguchi, argumentó que dibujar no es necesariamente inmoral, haciendo hincapié en que la creatividad del artista reside en las decisiones que toma.
"Incluso el calco implica decisiones artísticas: cómo interpretar contornos que no existen en la foto, o cómo sugerir una línea sin dibujarla", explicó.
Elogió el estilo de dibujo lineal tan característico de Eguchi, diciendo: "Es un placer seguir sus líneas con la mirada".
Miyamoto reconoció, no obstante, que la decepción de los fans era comprensible. "Es natural que los espectadores se sientan decepcionados al darse cuenta de cuánto de la composición, como la pose o el atuendo de una modelo, puede estar basado en imágenes existentes".
El diseñador gráfico y creador Masamune Sakaki defendió a Eguchi, alegando que probablemente estaba utilizando fotografías como material de referencia para "visualizar su imagen ideal".
El propio Eguchi siempre se ha mostrado abierto a utilizar referencias fotográficas en su proceso creativo. Ha descrito la polémica actual como una cuestión de permiso, no de plagio, advirtiendo que las restricciones excesivas podrían «socavar la libertad artística y sofocar la innovación».
El debate surge en un momento de rápida evolución tecnológica. A finales de septiembre, el lanzamiento de la herramienta de generación de vídeo basada en IA "Sora2" permitió a cualquiera producir animaciones al estilo de Hisashi Eguchi.
Para muchos en la comunidad artística, la controversia pone de relieve una creciente tensión entre la creatividad humana, los límites legales y la influencia de la inteligencia artificial.
Sakaki resumió el problema de forma concisa: “Así como deben protegerse los derechos de la mujer fotografiada, también debe protegerse el estilo único del artista. Espero que esto sirva como catalizador para un debate más profundo sobre la IA, la ley y qué define el arte hoy en día”.

