¿Cuál es el poder del Primer Ministro japonés?
El primer ministro japonés es la persona con mayor poder en Japón. Es responsable de dirigir el gobierno y preside el Gabinete. El primer ministro nombra a los ministros, que son miembros del Gabinete, para dirigir los ministerios gubernamentales. El primer ministro también ejerce un control significativo sobre la economía del país.
Desde la Segunda Guerra Mundial, el poder en Japón se ha concentrado durante mucho tiempo en manos de la alta administración, que implementa o bloquea las políticas decididas por el primer ministro y su gabinete. Esta situación se explica en parte por la corta antigüedad del personal. política en Japón, el juego de facciones dentro del Partido Liberal Democrático (PLD) y el deseo –en parte heredado de la derrota– de prohibir el surgimiento de un “hombre fuerte” en la cima del gobierno.
La llegada al poder de Shinzo Abe en 2012, quien continuó las iniciativas de su predecesor, Junichiro Koizumi, en la década de 2000, cambió en parte la situación. El objetivo —legítimo— del nuevo Primer Ministro era romper la inercia fomentada por un énfasis excesivo en los grupos de interés tradicionales, la extrema cautela y una progresión profesional basada en la ausencia de controversias y la antigüedad.
Con la reforma de la función pública adoptada en 2014, el establecimiento de una Comisión de Seguimiento de la Reforma Administrativa y una Oficina de Personal a nivel de Gabinete, el Primer Ministro ahora controla los nombramientos más importantes, lo que reduce significativamente la autonomía de la alta función pública. Sobre todo, el Primer Ministro ha creado nuevos organismos, liderados por leales al gobierno, que se han impuesto en parte a las administraciones tradicionales. Este es el caso, en particular, del Consejo de Seguridad Nacional y su secretaría, que, dentro de la secretaría de la Oficina del Primer Ministro, guían la estrategia exterior y de seguridad de Japón, invadiendo las prerrogativas que el Ministerio de Asuntos Exteriores conserva desde hace tiempo.
Esta nueva división del trabajo, destinada a aumentar la eficiencia y agilizar la toma de decisiones, ha generado una resistencia significativa en los ministerios. La llegada de un primer ministro menos proactivo podría inclinar la balanza a favor de una administración de alto nivel celosa de sus prerrogativas, lo que limitaría la visibilidad de Japón en el escenario internacional y su capacidad de adaptación a los desafíos contemporáneos.

