¿Qué ha representado el Partido Liberal Democrático (PLD) en la vida política japonesa desde la década de 1950?
El Partido Liberal Democrático (PLD), o PDL, un partido político conservador en Japón, ha sido una fuerza dominante en la política del país desde la década de 1950. El partido se ha mantenido en el poder durante largos periodos gracias a su capacidad para atraer a todo el electorado y, además, ha logrado formar sólidas coaliciones con otros partidos cuando ha sido necesario. Si bien en ocasiones ha enfrentado importantes desafíos por parte de los partidos de la oposición, siempre ha logrado sobrevivir y mantenerse como una de las fuerzas más influyentes del país. política japonesa.
En 2019, el primer ministro Shinzo Abe batió el récord de permanencia en el cargo, a pesar de disputar su poder casi cada año mediante nuevas elecciones. Simboliza también la longevidad del PDL, que ha estado en el poder casi ininterrumpidamente desde 1955. El PDL también ha logrado mantener esta posición gracias a su transformación, y la interacción entre facciones permite la expresión de diversas corrientes en su seno.
Para la mayoría de los japoneses, y ante la ausencia de una oposición creíble y unificada, el PDL también representa la eficiencia económica. Esta imagen positiva, heredada de los años de fuerte crecimiento y del milagro económico de la posguerra, ha sobrevivido al estallido de la burbuja de los años ochenta y a las transformaciones de una sociedad cada vez menos rural. Pero si el PDL no tiene competidores, es dentro de sus propias filas donde podrían surgir tensiones.
Ante los cambios sociales, y a pesar de la postura reformista del primer ministro Abe, especialmente en materia económica, el peso del conservadurismo y el patriarcado parece estar creciendo. Si los movimientos populistas están ausentes en Japón, también se debe a que las ideas que defienden, en particular sobre inmigración y sociedad, o sobre controversias históricas, están representadas dentro del partido mayoritario. La decisión de permanecer en este partido se explica por estrategias electorales y enmascara profundas divisiones internas.
A pesar de los llamados a favor de reformas para que Japón sea más inclusivo, la forma en que se seleccionan los candidatos está frenando el progreso al seguir otorgando un peso abrumador a los hombres de mayor edad y a los herederos de largas dinastías políticas.1En estas condiciones, el principal desafío para el dinamismo y el atractivo del modelo japonés reside en la capacidad del PDL, en ausencia de una oposición sólida, de evolucionar para representar mejor las aspiraciones de un Japón urbanizado, altamente conectado y menos conservador, especialmente en cuestiones sociales. Solo a este precio se podría resolver la cuestión del lugar de la mujer en la sociedad o la renovación de la capacidad innovadora del modelo japonés, la única base realista del poder global.
1Este es el caso del actual Primer Ministro, hijo y nieto de un Primer Ministro, o del "joven" Koizumi, descendiente de una dinastía política. Algunos miembros de la Cámara de Representantes, tanto de la mayoría como de la oposición, también son descendientes de las familias daimyô que gobernaron su antigua "prefectura". Este fenómeno se explica por las estrechas redes que estas dinastías han tejido en su región de origen. Esto acentúa la alta proporción masculina, ya que los hijos heredan el feudo de sus padres. Como suele ocurrir en Asia, el éxito de ciertas mujeres en la política japonesa, y a veces en el mundo económico, también se explica por razones dinásticas y la influencia de sus familias.

