¿Cuál es el peso de la cultura en las relaciones entre Francia y Japón?
En 2018-2019, la serie de eventos denominados "Japonismos", organizados con motivo del 160º aniversarioe aniversario de la fundación de la relaciones diplomáticas entre Francia y Japón shogunal, ha gozado de un éxito notable en París, abarcando campos tan diversos como el teatro, el diseño, las artes decorativas, el cine,ikebana o la ceremonia del té y el manga.
El éxito de un evento en el que Japón ha invertido considerablemente demuestra que, para Francia, el archipiélago sigue siendo un referente cultural fundamental, cautivando el imaginario colectivo de amplios segmentos de la población. Esta dimensión cultural, constantemente recordada, es ancestral. Francia, con los hermanos Goncourt, fue la puerta de entrada al japonismo en Europa. Los pintores afincados en París, en primer lugar Monet y Van Gogh, se vieron ampliamente influenciados por la estética japonesa. Hoy en día, la difusión del manga nos permite llegar a un público más joven y diverso que accede a la estética y la cultura del país por otros medios, como lo demuestra el gran éxito de las Japan Expos que se celebran cada año en París.
Del lado japonés, sin embargo, no es seguro que el movimiento que durante tanto tiempo ha atraído a los intelectuales japoneses a Francia sea tan poderoso. La influencia intelectual de París, significativa hasta la década de 1970, ha disminuido considerablemente en el archipiélago, y hoy en día, la gastronomía, la moda y un cierto estilo de vida idealizado en las revistas japonesas prevalecen sobre debates intelectuales más profundos. El cine francés, que gozó de un público genuinamente popular en las décadas de 1960 y 1970, tiene menos presencia. Pero más allá de esta antigua dimensión cultural y francófila, es la dimensión estratégica contemporánea de la relación, basada en la compartición de intereses y valores fundamentales, la que puede dar sentido a largo plazo a la relación franco-japonesa.

