¿Cuál es el papel de Japón en el Sudeste Asiático?
A diferencia de la situación con China y Corea del Sur, la diplomatiques relaciones Las relaciones de Japón con los países de la ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático) son particularmente estrechas.
Desde la década de 1960, el archipiélago ha puesto en marcha una estrategia de ayuda al desarrollo e inversión (compensación no oficial por daños de guerra) que lo convirtió en el principal actor económico de la región. Tras el fin de la Guerra Fría, las prioridades cambiaron y, en 1991, el entonces primer ministro Toshiki Kaifu anunció en Singapur una nueva alianza política con la región. Esta evolución ha continuado, acompañando el surgimiento de una potencia china cada vez más percibida como una fuente de oportunidades, pero también de desestabilización en la región.
Temiendo verse atrapados entre China y Estados Unidos, los países vecinos buscan otros socios, en primer lugar Japón. En términos económicos, Tokio sigue siendo el principal inversor de la región, aunque China supera con creces al resto en términos comerciales. El énfasis en el desarrollo de infraestructura de calidad legitima el compromiso de Japón con la región.
En 2017, la firma por Tokio de la Asociación para la Paz y la Estabilidad formalizó estas cooperaciones. Además, a diferencia de los casos de China y Corea, las cuestiones históricas ya no constituyen un problema para los países de la región, a pesar de estar ocupados por las fuerzas del Ejército Imperial durante la Segunda Guerra Mundial.
Por el contrario, favorecen un mayor protagonismo de Japón, incluso en materia de seguridad. Esto es especialmente cierto para las naciones del Mar de China Meridional, que se enfrentan a las ambiciones de Pekín, pero también para aquellas que desean escapar de la influencia exclusiva de la República Popular China (RPC), como Myanmar.1.
Por lo tanto, existen numerosos formatos para los diálogos bilaterales y multilaterales entre Japón y los países de la ASEAN, incluso aquellos que incluyen a China y Corea del Sur, dentro del formato ASEAN+3. Japón también destaca la centralidad de la ASEAN en la región del Indopacífico, «en la confluencia de dos océanos», como dijo el primer ministro Abe en 2017.
Sobre todo, en la cuestión del Mar de China Meridional, el archipiélago apoya las posturas de los países de la ASEAN y el fallo del Tribunal de La Haya de 2016, que desestimó las reclamaciones de China contra Filipinas. Más concretamente, la adopción de nuevas regulaciones de defensa en Japón en 2014 ha facilitado la cooperación, incluso en el sector de la seguridad. Por ello, el país ha proporcionado buques guardacostas a Filipinas y Vietnam, e instalado estaciones de radar en Filipinas para reforzar la capacidad de vigilancia de Manila.
Más allá de la economía, donde China sigue ejerciendo un fuerte atractivo, son las cuestiones de seguridad compartidas las que contribuyen a fortalecer el papel y la presencia de Japón en los países de la ASEAN.
1. Nuevo nombre para Birmania.

