¿Qué amenaza supone la Corea del Norte para Japón?

¿Qué amenaza supone la Corea del Norte para Japón?

Corea del Norte ha sido descrita en los libros blancos de defensa japoneses como una amenaza "directa e inminente". Los líderes norcoreanos han mencionado repetidamente a Japón —sede de las mayores bases estadounidenses en Asia— como un objetivo potencial de los ataques coreanos. La amenaza está vinculada al desarrollo nuclear de Corea del Norte, pero no exclusivamente.

Desde 1998, cuando se realizó la primera prueba de un misil norcoreano sobre territorio japonés, Japón sabe que su territorio puede ser alcanzado por los misiles de mediano alcance desarrollados por Corea del Norte. Estos misiles, a diferencia de los misiles intercontinentales que tienen como objetivo a Estados Unidos, están plenamente operativos y pueden equiparse con ojivas convencionales, así como con armas químicas o biológicas. Las pruebas de Corea del Norte en octubre de 2019, que una vez más alcanzaron la zona económica exclusiva de Japón, sirvieron como recordatorio de la realidad y la persistencia de la amenaza.

Para Japón, una desnuclearización completa, definitiva y verificable de los programas nucleares y de misiles de Corea del Norte es, por lo tanto, una condición esencial para su seguridad. Por ello, Corea del Norte plantea otro desafío a Tokio: el desafío del compromiso estadounidense y las garantías de seguridad ofrecidas por Estados Unidos, mientras que el presidente Trump ha intentado impulsar el diálogo bilateral con su homólogo norcoreano desde la cumbre de Singapur de 2018. Ante esta amenaza específica de Corea del Norte que pesa sobre Japón, Tokio depende en gran medida de la capacidad de disuasión de Estados Unidos.

Finalmente, otro asunto importante para el Primer Ministro Abe es la cuestión de los ciudadanos secuestrados por Corea del Norte en las décadas de 1970 y 1980, que no se ha resuelto por completo, y Japón espera que se proporcione toda la información sobre todos los secuestrados. Más allá del riesgo militar muy real, la cuestión norcoreana plantea, por lo tanto, otro desafío para Japón: diplomacia y la fuerza de las alianzas que garantizan su seguridad.