¿Puede Japón dar el paso hacia la energía nuclear militar?
Como única potencia que ha sido alcanzada dos veces por una bomba atómica, Japón ha hecho del rechazo a la energía nuclear militar un elemento clave de su posicionamiento estratégico. Este rechazo se extiende, en gran parte de la opinión pública, a la energía nuclear civil, en particular desde el accidente en la central de Fukushima causado por el terremoto y la... tsunami de 2011.
En 1967, poniendo fin al debate suscitado por la nuclearización de la República Popular China (RPC) en 1964, el primer ministro Eisaku Sato enunció los Tres Principios Antinucleares, mediante los cuales Japón se comprometía a no poseer, producir ni introducir armas nucleares en su territorio. Durante la Guerra Fría, el tercer principio dio lugar a debates y manifestaciones violentas por la presencia de submarinos estadounidenses de propulsión nuclear y misiles con potencial nuclear en suelo japonés.
Desde el final de la Guerra Fría, la pertinencia de los tres principios no nucleares se ha debatido en varias ocasiones. En 2017, Shigeru Ishiba, secretario general del Partido Liberal Democrático (PLD), cuestionó su validez, en particular en lo que respecta a la reintroducción disuasoria de misiles nucleares estadounidenses en territorio japonés. Se trata, en efecto, de una cuestión de disuasión, ante la amenaza que representa una Corea del Norte con armas nucleares, pero también ante el auge militar de China, dotada de una capacidad de misiles nucleares y balísticos cada vez más sofisticada.1.
Japón, a pesar de su compromiso no nuclear, está protegido por el paraguas nuclear estadounidense, pero la incondicionalidad de este compromiso se ha cuestionado en varias ocasiones. La cuestión de la proporcionalidad de la respuesta y la asunción de riesgos en Washington sigue sin resolverse. El tipo de amenaza que potencialmente pesa sobre Japón está, de hecho, más desconectado de los intereses directos estadounidenses que la que representaba la URSS durante la Guerra Fría.
A pesar de los tres principios no nucleares, Japón siempre ha mantenido una capacidad de umbral, aun cuando la transición a una capacidad nuclear efectiva plantearía desafíos considerables. Gracias a su programa nuclear civil, el país posee un gran arsenal de materiales fisibles, necesarios para la fabricación de armas atómicas. Tecnológicamente, Tokio también posee todas las capacidades necesarias. Finalmente, el programa de lanzamiento espacial civil de Japón también le permite potencialmente poseer capacidad balística.
La "amenaza" de este cruce se utiliza a veces en Tokio para disuadir a la República Popular China de aumentar la presión. Sin embargo, a menos que se produzca un colapso importante de las garantías de seguridad estadounidenses y un aumento descontrolado de la amenaza china, Japón no tiene ningún interés en sobrepasar este umbral de capacidad. La energía nuclear militar sigue siendo un importante tabú para la opinión pública y la mayoría de los movimientos políticos, incluso dentro del PDL.
Además, el desarme nuclear y la lucha contra la proliferación constituyen uno de los pilares de la diplomacia japonesa Tokio no está dispuesto a renunciar a ello. Finalmente, la nuclearización del país podría tener efectos negativos en Asia, más allá de China y Corea, que, en cualquier caso, le serían hostiles.
1China, que continúa desarrollando sus capacidades, tiene más de 1 misiles de alcance intermedio, algunos de los cuales apuntan a territorio japonés.

