¿Es la relación entre Japón y Estados Unidos fuerte a largo plazo?

¿Es la relación entre Japón y Estados Unidos fuerte a largo plazo?

En junio de 2019, pocos días antes de reunirse con el primer ministro Abe en el G20, el presidente Trump cuestionó en un tuit el futuro del pacto de seguridad entre Japón y Estados Unidos, lamentando una vez más la falta de compromiso de Japón. Si bien las consecuencias prácticas de este tipo de reacción son limitadas, ya que el acuerdo beneficia tanto a las fuerzas estadounidenses como a Japón, ponen de relieve las dudas que surgen sobre la sostenibilidad de una alianza fundada tras la derrota de 1945 en un contexto de Guerra Fría que ya no es el de la XXIe siglo.

El primer ministro Abe y el presidente Trump se han reunido o hablado por teléfono en promedio cada tres semanas desde la elección de este último. Sin embargo, todas las preguntas sobre la fuerza de... diplomatiques relaciones Las tensiones entre Japón y Estados Unidos no se han aliviado. El presidente estadounidense actuó hábilmente contra el régimen chino, imponiendo un equilibrio de poder, pero... deal No se puede descartar una posible colaboración con Pekín durante el período electoral, independientemente de las consecuencias para Japón. A pesar de la importancia de Tokio en el despliegue de las fuerzas estadounidenses en Asia, la relación entre Tokio y Washington a veces aparece como el punto débil del triángulo estratégico Washington-Pekín-Tokio.

A pesar de la alianza y los esfuerzos financieros de Tokio, en particular en materia de inversiones en Estados Unidos y la compra de equipo militar, Japón no es inmune a las sanciones comerciales de Donald Trump, que afectarían gravemente a la industria automotriz japonesa. El acuerdo comercial firmado entre ambos países en octubre de 2019 no ofrece garantías completas sobre la futura tributación de los productos japoneses, incluidos los automóviles.

Estados Unidos es el segundo socio comercial del país detrás de China, con un total de 297,6 millones de dólares en 2018, y el déficit comercial estadounidense con Japón se limita a 57 millones de dólares, lejos del récord de China de 419 millones de dólares en 2018. La nueva presidencia estadounidense, sin embargo, parece estar preservando el recuerdo obsoleto de la década de 1980, cuando el archipiélago dominaba el comercio mundial por un amplio margen.

El riesgo para Japón, para no desagradar a Washington y priorizar las relaciones con las "grandes potencias", sería sacrificar una estrategia de diversificación de alianzas con otros actores y centrarse demasiado en la relación bilateral entre Japón y Estados Unidos. Esta opción no garantizaría en absoluto una relación estable, que depende en gran medida de la mentalidad del presidente estadounidense. Por otro lado, podría aislar al país frente a los dos gigantes, China y Estados Unidos, en un contexto estratégico global complejo.