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Se niega nuevo juicio al leproso ejecutado por el "incidente Kikuchi" de 1952

KUMAMOTO — El 28 de enero, el Tribunal de Distrito de Kumamoto rechazó una solicitud de nuevo juicio presentada por la familia de un hombre con lepra que fue ejecutado hace más de 60 años por un asesinato cometido en 1952, a pesar de sus antiguas afirmaciones de inocencia.

El caso, conocido como el "incidente Kikuchi", se deriva del ataque fatal con cuchillo a un empleado de oficina en un pueblo de montaña en la prefectura de Kumamoto.

El hombre proclamó su inocencia y defendió su caso hasta la Corte Suprema, pero su sentencia de muerte fue firme.

El hombre, ejecutado en septiembre de 1962, ya había presentado tres solicitudes de nuevo juicio, todas ellas rechazadas. La cuarta solicitud fue presentada por su familia en abril de 2021.

La petición de la familia de un nuevo juicio se basó en dos argumentos principales.

En primer lugar, impugnaron la constitucionalidad del "tribunal especial" donde se juzgó al hombre. Recluido en un sanatorio aislado para prevenir la propagación de la enfermedad, la defensa argumentó que el tribunal era discriminatorio y le negaba una representación legal adecuada.

En segundo lugar, argumentaron la inocencia del hombre y presentaron un nuevo análisis pericial. La defensa alegó que la forma del presunto arma homicida, una daga, no coincidía con las lesiones en el cuerpo de la víctima.

También presentaron pruebas de que el testimonio de dos familiares que afirmaron haber escuchado una confesión no era confiable, alegando contradicciones.

Según la defensa, los fiscales refutan ambos argumentos.

Argumentaron que no existe ninguna disposición legal que permita un nuevo juicio sobre la base de la inconstitucionalidad del tribunal y que el veredicto no habría cambiado.

Respecto a las pruebas, los fiscales indicaron que las lesiones podrían ser consistentes con las causadas por arma blanca, dependiendo de la profundidad de la herida de arma blanca.

También argumentaron que el testimonio de los familiares era creíble, en la medida en que los principales detalles de las confesiones seguían siendo consistentes y no debía concederse un nuevo juicio.