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Los retrasos en la entrega de misiles Tomahawk están afectando los planes de defensa de Japón.

Según fuentes cercanas al Ministerio de Defensa, los intensos lanzamientos de misiles de crucero Tomahawk por parte de Estados Unidos durante los ataques contra Irán han agotado las reservas estadounidenses, lo que ha llevado a Washington a informar a Japón de posibles retrasos en la entrega del sistema de misiles.

Estos retrasos supondrían un problema. Un revés para el fortalecimiento de la defensa japonesa, que busca aumentar su capacidad de contraataque.

Japón ha adquirido misiles Tomahawk de largo alcance para reforzar su capacidad de atacar bases enemigas, pero una escasez afectaría a los planes de prueba y despliegue.

Según fuentes, durante una conversación telefónica a mediados de marzo, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, informó al ministro de Defensa, Shinjiro Koizumi, de posibles retrasos en las entregas.

Según se informa, al tiempo que expresaba su comprensión de la situación estadounidense, Koizumi pidió a Estados Unidos que "respondiera de forma apropiada" con respecto a los misiles destinados a ser entregados a Japón.

En los tres documentos de seguridad revisados ​​a finales de 2022, el gobierno japonés añadió el desarrollo de capacidades para atacar bases enemigas.

Como "medida transitoria" hasta que los misiles de largo alcance de producción nacional entren en servicio para uso operativo, Japón planea adquirir hasta 400 misiles Tomahawk para el año fiscal 2027.

El plan inicial consistía en comprar hasta 400 unidades de las últimas variantes del Bloque V.

Sin embargo, el gobierno consideró necesario comprometerse rápidamente a adquirir la capacidad de atacar bases enemigas.

En consecuencia, ha decidido sustituir hasta la mitad (200 misiles) por el modelo antiguo Block IV y revisar el calendario de adquisiciones para que las compras puedan comenzar durante el ejercicio económico de 2025.

El Ministerio de Defensa anunció en marzo de este año que habían comenzado las entregas de misiles Tomahawk.

A finales de marzo, la Fuerza Marítima de Autodefensa anunció que había completado las modificaciones realizadas al destructor Aegis Chokai para que pudiera transportar misiles Tomahawk, así como el entrenamiento de la tripulación.

Tras realizar pruebas de lanzamiento en aguas estadounidenses este verano, se espera que el Chokai regrese a la base naval de Sasebo, en la prefectura de Nagasaki, alrededor de septiembre y comience sus operaciones a gran escala.

Según las fuentes, los misiles necesarios para las pruebas de lanzamiento deberían ser suministrados principalmente por Estados Unidos, pero en cuanto al resto, "se desconoce con exactitud cuánto tiempo podrían durar los retrasos".

Tras los ataques contra Irán, la escasez de misiles y otras municiones se ha convertido en una gran preocupación en Estados Unidos.

En el seno del gobierno japonés crece la preocupación de que las entregas de otros equipos adquiridos a Estados Unidos, además de los misiles Tomahawk, también puedan sufrir nuevos retrasos.