Los partidos gobernantes proponen levantar la prohibición de exportar armas letales.
El 6 de marzo, la coalición gobernante presentó una propuesta al primer ministro Sanae Takaichi para levantar la prohibición de exportar armas con capacidades letales, lo que podría suponer un importante cambio en la política de armas de la posguerra de Japón.
La propuesta, del Partido Liberal Democrático y Nippon Ishin (Partido de Innovación de Japón), se encuentra entre las revisiones sugeridas a las directrices operativas de los Tres Principios sobre la transferencia de equipos y tecnología de defensa.
Se espera que el gobierno revise estas directrices en abril.
El elemento central de la recomendación es abolir las "cinco categorías" que limitan estrictamente el propósito de las exportaciones de armas al rescate, el transporte, la alerta, la vigilancia y la limpieza de minas.
También incluye una disposición que autoriza la exportación de productos codesarrollados internacionalmente a terceros países.
Según la nueva política, las exportaciones de armas se limitarían a los países que han firmado acuerdos de transferencia de equipos y tecnología de defensa con Japón, que actualmente son 17.
Aunque las ventas de armas a países considerados que participan activamente en el combate estarán "prohibidas en principio", podrán ser autorizadas excepcionalmente si el gobierno japonés determina que "existen circunstancias especiales, teniendo en cuenta las necesidades de seguridad nacional de nuestro país".
Como siempre, el Consejo de Seguridad Nacional examinará por primera vez cualquier arma que se considere exportar.
Las revisiones también permitirán la exportación de "armas no convencionales", como radares de alerta temprana y control, que carecen de capacidades letales o destructivas, a un mayor número de países.
COMPROMISO POLÍTICO
La propuesta final surge de las posiciones divergentes entre ambos partidos. El PLD formuló su propuesta en febrero, mientras que Ishin recopiló sus opiniones en diciembre pasado.
Ishin había argumentado anteriormente que las exportaciones de armas a países en guerra deberían ser "posibles en principio" y tratadas como "decisiones políticas individuales".
Sin embargo, la propuesta conjunta adoptó el plan del PDL, que mantiene una posición "en principio prohibida" para los países en guerra pero permite excepciones.
“Muchos ciudadanos no están a favor de la exportación de armas”, declaró un funcionario del gobierno. “La propuesta del PDL goza de mejor imagen pública y es más aceptable”.
A pesar de ello, persiste la preocupación de que el gobierno pueda ampliar arbitrariamente su interpretación de "circunstancias especiales".
La propuesta considera que el cambio de política es crucial para la seguridad nacional, afirmando que "la industria de defensa en sí misma es parte de nuestra capacidad de defensa".
Y añade: "Es de nuestro interés nacional garantizar un mercado para la industria de defensa, en particular a través de las exportaciones, y mantener una industria de defensa robusta".

