Los expertos advierten sobre la creciente dependencia de la IA conversacional.

Los expertos advierten sobre la creciente dependencia de la IA conversacional.

TOKIO – Un número creciente de personas está entablando relaciones emocionales estrechas con herramientas de inteligencia artificial conversacional como ChatGPT, y algunos usuarios las describen como amigos, consejeros o incluso miembros de la familia, según encuestas recientes.

Los resultados sugieren un cambio en la percepción de la IA, en parte debido a su disponibilidad constante y a la tranquilidad que sienten los usuarios al no ser descartadas de inmediato sus opiniones. Sin embargo, los expertos advierten que esta creciente sensación de confianza podría derivar en una mayor dependencia de la IA con el tiempo.

Una encuesta realizada en el invierno de 2025 por Mynavi Corp., una empresa de información laboral, preguntó a varios cientos de hombres y mujeres de entre 18 y 29 años cómo compararían la inteligencia artificial con un rol humano.

Entre los adultos que trabajan, la respuesta más común fue "consejero", citada por el 21,6 por ciento de los encuestados. Le siguieron "amigo" y "maestro", mientras que "amante" y "madre" empataron en el cuarto lugar.

Entre los estudiantes universitarios, los encuestados también tenían la opción de decir que no comparaban la IA con una persona. Excluyendo estas respuestas, "amigo" resultó ser la más común, con un 18,9 por ciento.

La encuesta también reveló que los usuarios recurren cada vez más a la IA para obtener consejos sobre asuntos personales, incluidos el amor y las relaciones.

Mynavi afirmó que los resultados ponen de manifiesto una "notable cercanía psicológica", lo que indica que la IA está evolucionando más allá de su papel como simple herramienta.

Un estudio independiente realizado por el gigante publicitario Dentsu Inc. sugiere tendencias similares, lo que indica que la IA se está convirtiendo en una aliada en la vida cotidiana de las personas.

Entre los usuarios de IA de entre 10 y 69 años, el 64,9 % afirmó que su chatbot era alguien con quien podían "compartir emociones fácilmente". Esta cifra fue similar a la de los amigos cercanos (64,6 %) y las madres (62,7 %), y superior a la de los padres y las parejas. Algunos encuestados mencionaron haberles puesto nombres personalizados a sus IA, lo que evidencia la creciente cercanía.

Los expertos atribuyen esta tendencia a una combinación de factores tecnológicos y sociales. Hiroaki Sakuma, director de la Asociación para la Gobernanza de la IA, afirmó que los avances en las capacidades de la IA han coincidido con problemas sociales más amplios, como el aumento de la soledad.

Según Sakuma, dado que los sistemas de IA generan respuestas personalizadas para cada usuario basándose en los datos de conversación acumulados, es más probable que las personas se sientan comprendidas.

Al mismo tiempo, hizo hincapié en la importancia del uso responsable. Además de las medidas de seguridad implementadas por los desarrolladores, afirmó que los usuarios deberían considerar establecer sus propios límites, como evitar interacciones prolongadas y compartir las mejores prácticas con otros usuarios.

Otros especialistas han expresado su preocupación por el posible impacto en las relaciones humanas.

Tasuku Kashiwamura, profesor visitante de la Universidad de Kyushu especializado en tecnologías avanzadas, se preguntaba si los usuarios podrían llegar a estar tan absortos por las agradables respuestas que les proporciona la IA que empezarían a evitar las interacciones en el mundo real.

Hizo hincapié en que los niños, en particular, podrían requerir ciertas restricciones, dado que su conocimiento y juicio aún están en desarrollo. Dependiendo de cómo se utilice, la IA podría actuar como un «espejo mágico», reflejando solo lo que los usuarios quieren oír.

Para contrarrestar esto, hizo hincapié en la necesidad de que los usuarios guíen activamente las interacciones con la IA, lo que incluye pedir a los sistemas no solo que expresen sus puntos de vista, sino también que ofrezcan perspectivas críticas.

Sin una gestión cuidadosa, advierte, la IA podría fomentar la dependencia y reducir las oportunidades de un contacto humano significativo.

Las encuestas y las opiniones de los expertos sugieren que, a medida que la IA conversacional se integra cada vez más en la vida cotidiana, equilibrar su comodidad y apoyo emocional con la conciencia de las posibles consecuencias sociales es un desafío al que se enfrenta la sociedad en su conjunto.