El comportamiento reprobable en las centrales nucleares japonesas demuestra la necesidad de normas consideradas legítimas.
TOKIO – Se alega que Chubu Electric Power Co. cometió irregularidades en relación con las hipótesis sobre los movimientos sísmicos del terreno utilizadas como referencia en el diseño sismorresistente de la central nuclear de Hamaoka en Omaezaki, prefectura de Shizuoka.
Una vez que la empresa haya presentado su informe, se deben iniciar conversaciones para identificar la causa y prevenir que se repita, pero también es importante considerar primero por qué se produce la mala conducta.
Cuando se descubre una irregularidad, la atención suele centrarse en cómo castigar al culpable. Sin embargo, lo que se necesita es un entorno en el que las normas y reglamentos se consideren legítimos.
Las investigaciones en psicología social han demostrado que lo que importa a quienes siguen las reglas no es solo el miedo al castigo, sino también si las normas se consideran legítimas. Incluso si se aumentan las sanciones, es más probable que se produzcan infracciones cuando las reglas se perciben como ilegítimas.
La industria nuclear japonesa ya teme en gran medida ser castigada. Cuando surgen problemas o errores, los operadores se enfrentan a intensas críticas y a una presión considerable. Los retrasos en la puesta en marcha o la revocación de las licencias de operación pueden tener un gran impacto en la gestión de la empresa.
Sin embargo, la "legitimidad" no parece ser suficiente. Si bien los operadores se esfuerzan por aprobar los exámenes según estrictas normas de seguridad, hay quienes, en el fondo, no consideran legítimas las regulaciones vigentes.
En una entrevista, realizada bajo condición de anonimato, sobre el problema de la central nuclear de Hamaoka, un empleado de la empresa declaró: "En comparación con otras centrales eléctricas, las hipótesis sísmicas sobre los movimientos del terreno son extremadamente estrictas, y se nos pide un grado de conservadurismo que parece excesivo en lugar de razonable."
Estas declaraciones pueden parecer parciales o interesadas, pero se escucharon opiniones similares en entrevistas con otros operadores. Esto sugiere que podría existir una importante insatisfacción con la legitimidad de la normativa.
Aunque las normas carezcan de legitimidad, su incumplimiento no puede tolerarse. Sin embargo, las opiniones sobre la legitimidad de algo pueden diferir considerablemente.
Es legítimo que los reguladores tomen en serio las lecciones del desastre nuclear de Fukushima Daiichi e implementen normas estrictas, priorizando la seguridad. Sin embargo, la insatisfacción de los operadores con regulaciones que no aceptan podría ser un factor subyacente que contribuya al incumplimiento por parte de quienes trabajan sobre el terreno.
La industria nuclear japonesa ha sido testigo repetidamente de incidentes que han conmocionado a la sociedad. Los operadores han sido duramente criticados en numerosas ocasiones, pero ¿ha mejorado la situación un enfoque tan simplista de bien contra mal?
La razón fundamental por la que la mala conducta no ha disminuido puede no ser un deterioro de la seguridad o de la conciencia moral, sino más bien un entorno empresarial en el que los operadores no consideran legítimas las normas y los reglamentos.
El diálogo abierto puede ser una de las claves para fortalecer la legitimidad.
Realicé una investigación basada en entrevistas con operadores y reguladores, y muchas personas hablan con sorprendente franqueza cuando se les garantiza el anonimato. Cada vez, me doy cuenta de lo superficial que puede ser la información obtenida a través de los medios de comunicación y los documentos públicos.
Lo que percibí durante las entrevistas no fue que "una de las partes tenga la culpa", sino que "operadores y reguladores tienen serios malentendidos entre sí". Es conveniente disipar estos malentendidos mediante un diálogo abierto.
Ryota Matsui nació en la prefectura de Kagawa en 1983. Tras dejar una empresa de vehículos eléctricos, se doctoró en administración de empresas por la Universidad Metropolitana de Tokio. Después de un periodo como profesor en la Universidad Prefectural de Yamanashi, ocupa su puesto actual como profesor asociado en dicha universidad desde abril de 2026. Sus áreas de especialización incluyen la teoría de la toma de decisiones conductuales y el pensamiento sistémico, y entre sus libros se encuentra "El mundo irracional de la energía nuclear".

