Japón propone normas más estrictas sobre ingresos y jubilación para los residentes permanentes.
TOKIO – La agencia de inmigración de Japón propuso el martes requisitos más estrictos para otorgar la residencia permanente a extranjeros, entre ellos, exigir a los solicitantes que mantengan un ingreso familiar japonés superior al promedio y un cierto nivel de beneficios de jubilación proyectados.
Las directrices propuestas forman parte del deseo de la primera ministra Sanae Takaichi de crear una "sociedad ordenada" en la que japoneses y extranjeros coexistan al tiempo que se combaten las actividades ilegales.
La Agencia de Servicios de Inmigración solicitará la opinión pública antes de implementar las nuevas normas a partir de abril de 2027.
Los residentes permanentes pueden permanecer en Japón indefinidamente sin restricciones en sus actividades, conservando su nacionalidad original. Por lo general, los solicitantes deben haber vivido en Japón durante al menos 10 años para poder optar a este estatus.
Se diferencia de la naturalización, mediante la cual una persona adquiere la ciudadanía japonesa.
Según las directrices actuales, las tres condiciones principales para obtener la residencia permanente son la buena conducta, contar con suficientes activos o habilidades para mantener un sustento independiente, y que la concesión de la residencia permanente redunde en el mejor interés de Japón.
La norma revisada exigiría que los solicitantes mantuvieran unos ingresos familiares anuales superiores a la media de los hogares japoneses, criterio que se basa en diversas fuentes de datos gubernamentales.
Por ejemplo, según una encuesta sobre condiciones de vida realizada por el Ministerio de Salud y publicada el 15 de julio, el ingreso familiar promedio en Japón fue de 5,75 millones de yenes (36.500 dólares) en 2024.
Los candidatos también deberán recibir prestaciones de jubilación proyectadas equivalentes a las que se pagan después de 30 años de afiliación al plan de jubilación para empleados, según su nivel de ingresos.
Si las prestaciones de jubilación previstas resultan insuficientes, se les permitirá cubrir la diferencia con sus activos financieros.
Las directrices revisadas también introducirían un requisito de idioma japonés, y los candidatos deberían demostrar un dominio del idioma al nivel de un "usuario independiente".
Si bien la población de ciudadanos japoneses está disminuyendo, el número de residentes extranjeros ha aumentado a medida que Japón acepta a más trabajadores extranjeros.
A finales del año pasado, aproximadamente 947.000 personas tenían la condición de residente permanente, muchas de las cuales procedían de China y Filipinas.
Actualmente, la residencia permanente se concede al cónyuge de un ciudadano japonés o residente permanente cuando su matrimonio ha durado al menos tres años y el cónyuge no japonés ha residido en Japón durante al menos un año.
La propuesta elevaría los requisitos a cinco años de matrimonio y tres años de residencia.
En esta misma línea, las autoridades de inmigración japonesas planean introducir un período de residencia de cinco años para los titulares del permiso de trabajo calificado número 2 en enero de 2027.
El objetivo de este cambio es evitar que se vean perjudicados al solicitar la residencia permanente, equiparando la duración máxima de su estancia con la de otros tipos de visados.

