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Japón inicia un debate sobre la posibilidad de establecer un límite al número de residentes extranjeros.

El gobierno japonés inició oficialmente el 7 de agosto un polémico debate sobre la limitación de su población extranjera, coincidiendo con la primera reunión de un grupo de trabajo de alto nivel para formular una futura política de inmigración.

El grupo, presidido por Hiroshi Ohashi, profesor de la Universidad de Tokio, tiene la tarea de analizar las proyecciones demográficas extranjeras y evaluar su impacto en la economía, la seguridad social y las comunidades locales.

Basándose en sus conclusiones, el gobierno pretende finalizar una política fundamental antes de que termine el presente ejercicio económico.

En el debate se examinarán varios enfoques, incluido un límite basado en la proporción de extranjeros en la población total y topes numéricos para estatus de residencia específicos.

Esta revisión formal marca la culminación de un acuerdo de coalición alcanzado el otoño pasado entre el gobernante Partido Liberal Democrático y Nippon Ishin (Partido de la Innovación de Japón).

Si bien Ishin había exigido un "límite general" estricto, el término se suavizó para hablar de la más ambigua "gestión cuantitativa" en el acuerdo final, con el fin de evitar lo que un ejecutivo de Ishin denominó "una reacción violenta" dentro del PLD.

La ministra Kimi Onoda, responsable de esta política, ya ha expresado su apoyo, haciendo referencia explícita a la cláusula de gestión cuantitativa durante una rueda de prensa el 24 de julio.

Un funcionario del gobierno confirmó: "Onoda comparte la misma opinión que Ishin", una postura que la enfrenta a algunos miembros de su propio partido.

UN CHOQUE DE NÚMEROS, DE NECESIDADES

Dentro del PLD, la rigidez de los límites está encontrando una fuerte resistencia, impulsada por la presión del mundo empresarial y de las zonas rurales que se enfrentan a una grave escasez de mano de obra.

El lenguaje semántico de la política de tira y afloja refleja este conflicto interno, con una advertencia de una fuente de Ishin: "Deberíamos al menos establecer una política de contención cuantitativa" para evitar futuros retrocesos.

La urgencia del debate se ve acentuada por los cambios demográficos.

La población de Japón disminuyó en 470.000 personas el año pasado, hasta alcanzar los 122,98 millones, mientras que su población extranjera aumentó en 420.000 personas, hasta los 3,9 millones, lo que representa el 3,2 por ciento del total, según datos del Ministerio del Interior.

Una proyección de 2023 del Instituto Nacional de Investigación sobre Población y Seguridad Social estima que la población extranjera en Japón podría alcanzar el 10%, un nivel que a menudo se asocia con fricciones sociales en los países occidentales, para el año 2070.

Sin embargo, el exministro de Justicia, Keisuke Suzuki, advirtió que ese umbral podría cruzarse "mucho antes".

Una propuesta concreta presentada por el gobierno es extender los límites digitales, que ya se utilizan para ciertos visados ​​de trabajadores cualificados, a categorías con gran número de personas, como "ingeniero", "especialista en humanidades" y "servicios internacionales".

Sin embargo, un funcionario de la Agencia de Servicios de Inmigración describió un límite tan preciso como "prácticamente imposible" de hacer cumplir, citando la necesidad de ajustes constantes y la reciente congelación de nuevos visados ​​de restablecimiento tras alcanzarse el límite máximo.

Aunque el gobierno ya ha endurecido algunos requisitos para la obtención de visados, algunos creen que se producirá una desaceleración natural a medida que los países de origen se desarrollen económicamente.

Al comenzar el debate formal, ya empieza a vislumbrarse un posible compromiso.

Un funcionario del gobierno sugirió una solución intermedia basada en dos pilares: regulaciones más estrictas y políticas de integración social.

“Aunque establezcamos una cifra, debería ser solo una referencia”, dijo el funcionario. “Podemos controlarla para asegurar que este aumento no supere la tolerancia de la sociedad”.

(Este artículo fue escrito por Yuki Nikaido y Haruka Suzuki.)