Japón adopta una nueva estrategia de ciberseguridad centrada en la defensa preventiva
TOKIO – La oficina de la primera ministra Sanae Takaichi adoptó el martes la nueva estrategia de ciberseguridad de cinco años del gobierno, con especial énfasis en medidas proactivas de "ciberdefensa" para abordar el creciente riesgo de ataques.
La estrategia, que describe los ataques patrocinados por el Estado como una seria amenaza a la seguridad nacional de Japón, se compromete a "imponer costos continuamente" a los atacantes incluso en ausencia de un ataque activo y a "defenderse proactivamente y disuadir las amenazas cibernéticas" con una serie de medidas.
Para mejorar la capacidad del país de analizar amenazas potenciales, la información se recopilará en la Oficina Nacional de Seguridad Cibernética, que se creó en julio en medio de crecientes ciberataques dirigidos a agencias gubernamentales e infraestructura clave, según la estrategia.
"Nuestro objetivo es lograr el más alto nivel de vigilancia del mundo para abordar de forma transparente la situación cada vez más grave en el ciberespacio", dijo el secretario jefe del Gabinete, Minoru Kihara, en una conferencia de prensa.
Ante la preocupación de que las medidas preventivas puedan atentar contra la privacidad, el principal portavoz del Gobierno afirmó que la nueva iniciativa pretende proteger el secreto de las comunicaciones estableciendo "protocolos y condiciones estrictas" para el uso de la información recogida.
En mayo, Japón promulgó una ley que introduce el concepto de ciberdefensa activa, permitiendo a la policía y a las fuerzas de autodefensa acceder a servidores fuente y neutralizarlos para contrarrestar amenazas.
Adoptada por primera vez en 2013, la estrategia de ciberseguridad se ha actualizado cada pocos años. Su revisión de 2021 identifica por primera vez a China, Rusia y Corea del Norte como amenazas de ciberataques, afirmando que el ciberespacio se ha convertido en un "área de competencia interestatal que refleja tensiones geopolíticas".

