Foto/Ilustración

El DPP impulsa una ley antiespionaje con énfasis en una mayor transparencia pública

Un partido de la oposición está elaborando un paquete de leyes antiespionaje que regularía la influencia extranjera y fortalecería la red de inteligencia de Japón, pero que podría plantear preocupaciones sobre derechos humanos.

El Partido Demócrata para el Pueblo publicó el 25 de septiembre un borrador de informe provisional elaborado por un equipo que trabaja en la propuesta Ley de Prevención del Espionaje.

El informe incluye medidas como exigir a las entidades extranjeras que operan en Japón que se registren y revelen parcialmente sus actividades y financiación, y crear una agencia independiente especializada en la recopilación y análisis de inteligencia.

El partido pretende finalizar los proyectos de ley internamente, y luego convocar a debates bipartidistas, con el objetivo de presentarlos durante la sesión extraordinaria de gobierno de este otoño.

Desde mediados de septiembre, el equipo de trabajo de la Fiscalía ha llevado a cabo más de 30 horas de audiencias con expertos y ministerios y agencias gubernamentales pertinentes para compilar el informe provisional.

La legislación busca "defender la democracia contra actividades opacas de fuerzas hostiles y preservar la libertad de toma de decisiones de Japón".

El equipo está proponiendo un conjunto de proyectos de ley múltiples para establecer el marco legal.

Uno de los proyectos de ley, la Ley de Transparencia de la Influencia Extranjera, requeriría que las entidades extranjeras que realizan actividades de lobby en Japón registren detalles de sus actividades, fuentes de financiación y activos.

Algunas de estas revelaciones se harían públicas.

Se establecería un organismo independiente encargado de revisar y supervisar los registros, evaluar periódicamente el funcionamiento del sistema e informar al régimen.

Otro proyecto de ley, la Ley de Mejora de la Estrategia Nacional y de las Capacidades de Reforma Comunitaria, requeriría que el gobierno formule y publique una estrategia de inteligencia.

También exige la creación de una agencia de inteligencia independiente de entidades existentes, como la agencia nacional de policía, con disposiciones para garantizar la neutralidad política.

El informe también describe los posibles desafíos a la legislación, incluido el riesgo de suprimir la libertad de expresión y la actividad política de los ciudadanos, y la posibilidad de que las operaciones de inteligencia puedan verse influenciadas por presiones políticas.

Subraya que "es esencial una comprensión pública amplia y profunda".