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El líder norcoreano Kim Jong Un supervisó las pruebas de misiles con ojivas de racimo.

SEÚL — El líder norcoreano Kim Jong Un supervisó el domingo los lanzamientos de prueba de misiles balísticos como parte de los esfuerzos para evaluar el rendimiento de las ojivas que transportan bombas de racimo y minas de racimo, informó el lunes la agencia estatal de noticias KCNA.

Estas pruebas representan el cuarto lanzamiento de misiles balísticos este mes y el séptimo en lo que va del año, mientras Corea del Norte busca desarrollar sus capacidades balísticas y nucleares desafiando las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU. Las pruebas consistieron en cinco lanzamientos de misiles balísticos tácticos de corto alcance Hwasong-11 Ra, superficie-superficie, mejorados, para evaluar la potencia y el rendimiento de las nuevas ojivas, informó la agencia KCNA.

Corea del Norte disparó los misiles hacia una zona insular objetivo situada a unos 136 km (85 millas) de distancia, alcanzando un área de entre 12,5 y 13 hectáreas (31 a 32 acres) con lo que el informe describe como una alta densidad, demostrando la capacidad del sistema para llevar a cabo ataques de supresión concentrados.

Corea del Sur declaró el domingo que Corea del Norte disparó misiles desde las cercanías de la ciudad de Sinpo, en su costa este, hacia el mar alrededor de las 6:10 de la mañana (21:10 GMT del sábado), y la Casa Azul presidencial instó a Pyongyang a "poner fin a tales provocaciones".

Según informó la agencia KCNA, Kim expresó su satisfacción con los resultados de las pruebas, calificándolos como prueba de que años de trabajo de un grupo especializado en la investigación de ojivas de misiles no habían sido en vano, e instó a los científicos de defensa a seguir desarrollando las tecnologías necesarias para fortalecer la preparación para el combate del ejército.

Las imágenes difundidas por KCNA mostraron a Kim y a su hija, supuestamente llamada Ju Ae, observando los lanzamientos rodeados de varios oficiales militares. Esta fue la última vez que Ju Ae acompañó a su padre a las pruebas de armamento, lo que alimentó las especulaciones de que se estaba posicionando como la sucesora de Kim.

A principios de este mes, Corea del Norte probó una nueva ojiva de bomba de racimo en un misil balístico y un arma electromagnética, en una medida que, según los analistas, forma parte de los esfuerzos de Pyongyang por demostrar su capacidad para librar una guerra moderna.

Lim Eul-chul, profesor de la Universidad de Kyungnam, afirmó que la prueba demostraba la intención de Pyongyang de atacar "con mayor precisión, en un área más amplia y con mucha mayor letalidad", advirtiendo que si los misiles se desplegaran más cerca de la línea del frente, podrían poner a Seúl y a bases militares clave de Corea del Sur y Estados Unidos al alcance.

El conflicto entre Estados Unidos e Israel con Irán, que duró siete semanas y cuyo objetivo era frenar los programas nucleares y de misiles balísticos de Teherán, también pudo haber reforzado las ambiciones de Pyongyang en este ámbito, según expertos y exfuncionarios surcoreanos. A finales de marzo, Kim Jong Un declaró que la condición de Pyongyang como potencia nuclear era irreversible y que desarrollar una capacidad de disuasión nuclear era esencial para la seguridad nacional.