Hiroshima realizará la primera prueba de ADN para identificar a las víctimas de la bomba atómica.
HIROSHIMA— Las autoridades locales están considerando realizar el primer análisis de ADN de los restos del bombardeo atómico, con el objetivo de identificar a las víctimas que no han sido reclamadas durante 80 años.
La prueba se centrará en el cabello preservado de una joven que pereció en el ataque nuclear estadounidense de 1945, conservado junto a sus restos cremados en el montículo conmemorativo de la bomba atómica de la ciudad.
La instalación contiene los restos de aproximadamente 70.000 víctimas no identificadas, así como 812 conjuntos de restos cuyos nombres se conocen pero cuyas familias no los han reclamado.
El caso que se investiga concierne a restos que durante mucho tiempo se han mantenido bajo el nombre de "Michiko Kajiyama".
La iniciativa surgió cuando Shuji Kajiyama, de la cercana ciudad de Fuchu, sospechó que los restos podrían pertenecer a su tía, Hatsue Kajiyama, quien murió en el bombardeo.
La hermana menor de Hatsue se llamaba Michiko, y se cree que Hatsue pudo haber llevado ropa o pertenencias marcadas con el nombre de su hermana el día del ataque, el 6 de agosto de 1945.
Cuando Shuji se puso en contacto con la ciudad en mayo, las autoridades confirmaron que la dirección vinculada a los restos correspondía a la residencia de Hatsue en ese momento.
Hasta ahora, la ciudad había rechazado las solicitudes de pruebas de ADN, alegando la dificultad de extraer material genético de restos cremados. Sin embargo, en este caso concreto, el cabello conservado ofrecía una oportunidad excepcional.
Las autoridades consultaron a la Universidad Dental de Kanagawa, que realizó pruebas de ADN a los fallecidos en la guerra. Los expertos indicaron que la posibilidad de identificación no era nula, lo que impulsó a la ciudad a seguir adelante con el proceso.
El ADN se comparará con el de la hermana superviviente de Hatsue.
Las autoridades estiman que aproximadamente diez víctimas de la explosión del Memorial Mound han conservado cabello. Si no se puede extraer ADN de esta muestra de ochenta años de antigüedad, la ciudad suspenderá cualquier intento posterior.
Este esfuerzo pone de relieve una mayor disparidad en la recuperación de restos en Japón después de la guerra.
Una ley de 2016 impone al gobierno la responsabilidad de recuperar e identificar los restos del personal militar, realizándose importantes esfuerzos en Okinawa y en la isla de Iwoto, antes conocida como Iwojima.
En comparación, ninguna ley ampara a las víctimas civiles de los bombardeos aéreos o atómicos, dejando la responsabilidad a los municipios y a los particulares.
(Este artículo fue escrito por Hayashi Yanagawa y Hajimu Takeda.)

