¿Cuáles fueron las consecuencias en Japón del estallido de la burbuja especulativa de los años 1980?

¿Cuáles fueron las consecuencias en Japón del estallido de la burbuja especulativa de los años 1980?

En la década de 1980, Japón experimentó un período de crecimiento económico conocido como el «milagro japonés». Este crecimiento se debió en parte a una burbuja especulativa en el mercado bursátil que estalló en 1989, lo que provocó una recesión y deflación que duró más de diez años. Las consecuencias de esta recesión incluyeron un aumento de las quiebras empresariales, el desempleo y los costes sociales.

El estallido de la burbuja bursátil e inmobiliaria a finales de la década de 1980 sumió a Japón en una era de estancamiento económico conocida como la "década perdida", que dejó una profunda huella en la opinión pública y alimentó un pesimismo persistente. Sin embargo, en comparación con otros países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la situación de Japón no es la más dramática, debido en particular a su bajísima tasa de desempleo, resultado deliberado de decisiones que priorizaron la estabilidad social sobre las exigencias de la productividad.

La brusquedad del colapso de la burbuja especulativa creó, sin embargo, un shock importante que perturbó profundamente la imagen del poder japonés, sobre todo porque el estancamiento de los años 1990 coincidió con la aparición del rival chino, que ocuparía el segundo lugar en laéconomie mundial en 2010, por delante de Japón. Pero más allá de las percepciones, las cifras son particularmente impresionantes.

Entre 1986 y 1991, los precios inmobiliarios en las seis ciudades más grandes del archipiélago, con Tokio a la cabeza, aumentaron un 600 %. Para 1992, tras el estallido de la burbuja especulativa, habían caído a tan solo el 1,7 % de su nivel máximo. La especulación bursátil sufrió el mismo desplome, con el índice Nikkei (Bolsa de Tokio) desplomándose más del 50 % entre 1989 y 2003. Estos dos fenómenos provocaron una proliferación de préstamos incobrables, basados ​​en los precios inmobiliarios, y la confianza se vio aún más erosionada por la quiebra de instituciones financieras como el Banco de Crédito a Largo Plazo.

De igual manera, el valor de las empresas, respaldado por el valor de sus bienes inmuebles, también se desplomó. El estallido de la burbuja provocó una fuerte caída de las tasas de crecimiento, que desde entonces, salvo un pico a mediados de la década de 1990, se han mantenido entre el 1 % y el 2 %, el mismo que en la mayoría de los países desarrollados.