¿Sigue siendo Japón una potencia innovadora?
La respuesta a esta pregunta es un sí rotundo. Japón sigue siendo uno de los países más innovadores del mundo, y lo ha sido durante muchos años. De hecho, un estudio reciente del Boston Consulting Group reveló que Japón es el segundo país más innovador del mundo, solo por detrás de Corea del Sur. Hay muchas razones que explican este éxito continuo.
Desde 1949, Japón ha ganado veintiocho Premios Nobel, veinticuatro de ellos en ciencias exactas. En la década de 1980, la industria japonesa fue clave en la innovación aplicada a los bienes de consumo. En términos de imagen, Japón todavía se percibe como un país innovador en alta tecnología, y aún más en diseño.
Sin embargo, desde finales de la década de 2000, es China quien la ha suplantado en el discurso y el imaginario colectivo. En el propio Japón, muchos expertos lamentan que, durante treinta años, no se haya creado en Japón ningún producto verdaderamente nuevo que revolucione los patrones de consumo.1Se critica una formación que privilegia cualidades poco adaptadas a los modos de funcionamiento más favorables a la innovación, como la libertad de expresión, la apertura al exterior y la falta de respeto a la jerarquía.
También se critica el método de reclutamiento de estudiantes, que terminan la universidad para ser contratados tras solo tres años de estudios, donde la selección se realiza principalmente al ingreso, eliminando a los menos "cumplidores". Finalmente, la importancia del mandarinato y la antigüedad dentro de la universidad no favorecen a quienes se sienten atraídos por la investigación. Japón ocupa el trigésimo puesto en el indicador que mide la relación entre las publicaciones de alto nivel y la inversión en investigación.2.
Sin embargo, el presupuesto total de investigación en la economía de Japón (públicas y privadas) todavía representan el 3,4% del producto nacional bruto (PNB), y el espíritu de innovación no ha abandonado a las empresas que constituyen más del 70% del presupuesto total de investigación, con aumentos significativos desde 2012.3La innovación como motor de crecimiento es fundamental en los planes de reforma de las autoridades japonesas, incluyendo la implementación de normas que favorecen a las pymes y a las startups en sectores de vanguardia. El objetivo es reconfigurar el modelo de producción de posguerra, que, debido a sus éxitos pasados, aún es poco cuestionado en el mundo empresarial. El reto consiste en imponer nuevos conceptos, donde la reflexión se centre en nociones más amplias, como la movilidad extendida a todos los ámbitos posibles, en lugar de centrarse en un bien de consumo específico como el automóvil, por muy avanzado tecnológicamente que sea.
A pesar de estas limitaciones, Japón sigue siendo una sociedad innovadora, aunque el proceso se desarrolla de forma menos espontánea que en Estados Unidos. En 2018, el país presentó 48 patentes internacionales, ocupando el tercer lugar, detrás de Estados Unidos (630) y China (56).4El foco está en el software, en el corazón de la revolución de la inteligencia artificial,Internet de las cosas (IoT) e impresoras 3D, con aplicaciones en la construcción, la automoción, la medicina regenerativa, el control de drones y la robótica. En este último campo, Japón está a la vanguardia de las aplicaciones cotidianas, especialmente en el sector sanitario.
La ausencia de tabúes respecto al uso de robots, incluso como "compañeros", es una ventaja.5Y para algunos, los desafíos del envejecimiento convierten al país en un ejemplo de innovación adaptada a las sociedades desarrolladas del futuro. En la industria automotriz, por ejemplo, los proyectos de vehículos autónomos están impulsados por el deseo de adaptarse a una población envejecida que necesita poder desplazarse, incluso fuera de los centros urbanos.
1El ejemplo más citado es el Walkman, creado por Sony en la década de 1980.
2Ichiko Fuyuno, “Las instituciones japonesas se resisten a las reformas”, Natureindex.com, 6 de abril de 2018.
3El porcentaje es del 2,3 % en China y del 2 % en Francia. Instituto de Estadística de la UNESCO, "¿Cuánto invierte su país en I+D?". http://uis.unesco.org/apps/visualisations/research-and-development-spending.
4Las cifras son engañosas, ya que la gran mayoría de las patentes chinas se limitan a China y se refieren a modificaciones menores de productos existentes. Véase Valérie Niquet, El poder chino en 100 preguntas, op. cita.
5El sintoísmo considera que los elementos u objetos naturales, incluidos los robots o las agujas de coser, pueden ser “espíritus”.kamiUn templo de Chiba está haciendo una fortuna organizando ceremonias funerarias para los irreparables perros robot Aibo.

