Foto/Ilustración

Los esfuerzos de Nippon Ishin por establecer una oficina de mediación para la paz están generando dudas.

El Gobierno ha ultimado su plan para crear una nueva oficina dentro del Ministerio de Asuntos Exteriores durante este año fiscal para gestionar la mediación de paz en o entre otros países.

Sin embargo, algunos funcionarios ya han cuestionado la eficacia de esta oficina, dada la falta de experiencia de Japón en esta tarea extremadamente difícil.

Según el plan, esta oficina se ubicaría dentro de la Oficina de Política Exterior del Ministerio. Se espera que el personal ocupe cargos simultáneos en lugar de estar asignado exclusivamente a una oficina.

La propuesta de crear una oficina de mediación para la paz surgió de Nippon Ishin (Partido de Innovación de Japón) y fue incorporada al acuerdo con el Partido Liberal Democrático al formar su coalición.

El acuerdo estipula que el objetivo de la oficina es "promover nuevas herramientas diplomáticas para construir la paz dentro de la comunidad internacional".

Durante una sesión plenaria de la Cámara Baja en noviembre, el corepresentante de Nippon Ishin, Fumitake Fujita, afirmó que "en una sociedad internacional multipolar, la importancia de la mediación para la paz como herramienta diplomática está aumentando".

En respuesta, el Primer Ministro Sanae Takaichi expresó su apoyo al fortalecimiento de la capacidad de Japón en esta área, mencionando "la importancia de trabajar hacia una rápida resolución de los conflictos y lograr la paz a través de la mediación".

Sin embargo, Japón tiene una experiencia limitada a la hora de desempeñar un papel de liderazgo en negociaciones de paz que involucran a otros países.

La primera vez que Japón lideró conversaciones de paz para un país extranjero desde la Segunda Guerra Mundial fue en 1990, cuando organizó una reunión de representantes en Tokio en un intento de alcanzar un acuerdo de paz en Camboya.

Japón también desempeña un papel de larga data en las negociaciones de paz relativas al conflicto en la región de Mindanao, en el sur de Filipinas.

Según fuentes cercanas al Gobierno, se espera que el trabajo inicial de la nueva oficina se centre en estudios de casos.

Un alto funcionario del ministerio expresó su escepticismo, afirmando: «La mediación de paz es extremadamente difícil y prácticamente no existen ejemplos previos de Japón. Es una idea tan poco realista que quizá solo podamos realizar investigaciones para determinar si Japón tiene siquiera la posibilidad de involucrarse».

(Este artículo fue escrito por Ryohei Miyawaki y Taro Ono.)